“Cuidado con el uso del software ilegal”, noticia publicada en El País con la opinión de Carlos Pérez, socio de ECIJA.

Más de cuatro de cada diez programas informáticos instalados en equipos corporativos de empresas españolas son ilegales según el último estudio de la consultora IDC. Este es un dato alarmante, incluso para un país que se sitúa por encima de la media en las estadísticas sobre pirateo. Lo cierto es que muchas empresas, para ahorrar gastos, deciden instalar copias sin licencia de ciertos programas, propiedad de multinacionales como Adobe, Autodesk y Microsoft: desde software de gestión, pasando por programas de diseño…, incluso el paquete básico de ofimática.

El uso fraudulento de software, además de suponer una violación de los legítimos derechos de las compañías que crean, innovan, actualizan y comercializan estos programas informáticos, también implica graves riesgos para las empresas infractoras. Te contamos cinco motivos para poner freno a las descargas ilegales y desmontamos las excusas más comunes para piratear.

Si el principal motivo para piratear programas informáticos es el “ahorro de costes”, lo cierto es que el agujero económico que puede provocar una condena por infracción del copyright puede llegar a situar a la empresa en un KO técnico que le impida continuar su actividad debido a la precariedad económica en la que quede.

El ejemplo más reciente lo tenemos en una sentencia del pasado mes de marzo en la que el Juzgado de lo Mercantil 2 de Alicante condenó a dos empresas a abonar 453.480 euros a la empresa titular del software. Carlos Pérez, socio responsable del área de IT, Risk & Compliance de la firmal legal Ecija, recuerda el caso de una empresa de Vizcaya fue condenada a pagar 1,3 millones de euros por esta actividad ilícita.

2. El riesgo para la ciberseguridad

Otra de los motivos o excusas para el uso fraudulento de software es el desconocimiento. Pero, así como la ignorancia del derecho no exime de su cumplimiento, aquellos que usan copias piratas no pueden pensar que son inmunes al software malicioso. Una empresa que utiliza software ilegal pone en serio riesgo la seguridad de sus sistemas de información.

Actualmente hemos pasado de los CD´s piratas a bajar directamente los programas ilegales de la red, donde los virus y programas ocultos en el software sin licencia amenazan el funcionamiento y seguridad de la empresa. Según el último estudio de la Business Software Alliance (BSA), organización que agrupa a los principales fabricantes y desarrolladores de software, existe una alta correlación entre la presencia de software ilegal en equipos informáticos y la aparición de malware no deseado. Un ataque o infección de malware puede costarle a una pyme hasta 88.000 euros, cantidad de la que no se hará cargo la compañía aseguradora porque las pólizas excluyen la cobertura de responsabilidades o daños por el uso consciente y voluntario de software sin licencia.

3. Puedes acabar en la cárcel

CINCO CONSEJOS PARA EVITAR QUE TU EMPRESA SE ENFRENTE A UNA DEMANDA POR PIRATEO DE SOFTWARE:

Estas son algunas de las recomendaciones que toda compañía debe tener en cuenta si quiere protegerse y prevenir las consecuencias de afrontar una demanda por infringir el copyright de los fabricantes de software:

– Implantar y llevar a cabo programas de “software asset management”, en español “gestión de activos de software” de la organización.

– Incluir la gestión de activos de software en los programas de cumplimiento normativo y compliance penal.

– Asignar recursos suficientes para la compra de aquellos programas de ordenador que sean necesarios para gestionar su actividad.

– Concienciar al personal y a los responsables de sistemas de las compañías.

– Auditar y supervisar de forma permanente el cumplimiento de las políticas que se implementen en el ámbito de gestión de activos de software.

No es ocioso recordar que entre los riesgos legales asociados al pirateo se encuentran las consecuencias penales. El uso ilícito de software es un delito (artículo 270 del Código Penal) castigado con prisión. Desde la modificación del Código Penal en 2015 tan solo se requiere la obtención de un “beneficio directo o indirecto” para perseguir este tipo de delitos. Y, aunque, por ahora, BSA actúa únicamente por la vía civil, según advierte Carlos Pérez en la actualidad se está analizando la posibilidad de perseguir estas actuaciones por vía penal.

Las penas previstas para los administradores: multas de hasta 280.000 euros y prisión de hasta cuatro años de cárcel; para la empresa: multa de hasta cuatro veces el valor de mercado del software ilícitamente copiado y utilizado, así como otras penas accesorias (pérdida de subvenciones o ayudas públicas, inhabilitación para contratar con el sector público, pérdida de beneficios o incentivos fiscales o de seguridad social y, en casos extremos, cese de la actividad de la empresa).

¿Puede ser la empresa responsable de la acción desleal de un trabajador? Los tribunales rechazan excusas como “todo obedece a una venganza del ex empleado” como en la sentencia de la Audiencia Provinvial de Lérida de 25 de febrero de 2016, y recuerdan que el artículo 1903 del Código Civil hace responsable al empresario de los actos de sus empleados.

4. El prestigio comercial de tu compañía

La falta de sensibilización con la prevención de delitos de la dirección de la empresa puede acabar con su prestigio comercial. ¿Quién querría contratar con una compañía condenada por uso fraudulento de software? Aunque es difícil de cuantificar, el coste del riesgo reputacional para la empresa que piratea es siempre mayor que el desembolso económico que supondría comprar las licencias de los programas. La pérdida de prestigio puede impedir o disminuir la capacidad para hacer negocios de la empresa.

5. Supone un freno para la innovación y la economía

Si el precio de las licencias de estos programas (como el de otros productos originales) sigue siendo uno de los principales motivos para justificar el pirateo, no es menos cierto que la incorporación de mejoras en las soluciones informáticas depende en gran medida de la viabilidad de las empresa que las desarrollan. ¿Estaríamos dispuestos a renunciar al desarrollo tecnológico por un “acto de protesta”?

 

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