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‘Responsabilidad Social Corporativa y despachos de abogados: hacia una nueva cultura’, un reportaje con la opinión de Yolanda Ramiro, Marketing Manager de ECIJA.

Un amplio diálogo con la sociedad. Así describen muchos expertos la Responsabilidad Social Corporativa: una política estratégica y a largo plazo con la que se pretende ayudar y mejorar la sociedad desde el entorno laboral y empresarial. Una nueva cultura que poco a poco va abriéndose hueco dentro de los despachos de abogados, que comienzan a implantar este tipo de medidas con un doble objetivo: contribuir a mejorar la sociedad, pero también mejorar la vida de sus propios abogados.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) puede ser definida como la contribución voluntaria que realizan las empresas y los profesionales que las integran a la sociedad, ya sea mediantes acciones sociales, de cuidado medioambiental o contribuciones económicas.

No se trata de cumplir con las normas o pagar los impuestos, sino de aportar un extra que contribuya al bienestar colectivo.

Una evolución imparable

Este tipo de políticas, que en otros ámbitos y culturas llevan largo tiempo implantadas, está tomando cada vez más peso dentro de las políticas de los despachos de abogados españoles, conscientes de que su papel y responsabilidad se proyecta no sólo hacia sus clientes, sino también hacia sus propios profesionales y al conjunto de la sociedad.

Una concienciación que, como señalan desde la Federación Pinardi –especialistas en RSC– se ha producido paralelamente a la crisis económica. «Ha sido en este momento cuando se ha producido un proceso de reflexión a nivel de las empresas preguntándose la razón de ser de la RSC e incorporándola como un elemento clave en la estrategia de la empresa», indican.

Y añaden; «cuando se produce esa transición en la que pasas de la acción puntual a las alianzas estratégicas perfectamente alienadas con la misión y los valores de la empresa», es cuando realmente la RSC supone un valor añadido. Pero, ¿qué puede aportar la RSC a los despachos?

Ventajas de la RSC

Las políticas de RSC aportan innumerables ventajas para los despachos de abogados. En primer lugar, ayudan a mejorar la imagen y la marca: gracias a este tipo de política se agrega un valor añadido a la marca que puede ser capaz de diferenciarle y ayudarle en su reputación. En segundo lugar, gracias a este tipo de medidas se puede llegar a generar negocio.

Como señala Yolanda Ramiro, de Écija Abogados, las políticas de RSC «suponen una ventaja competitiva para aquellas empresas que deciden integrar en sus estrategias de negocio políticas de desarrollo sostenible».

Una tercera ventaja importante es de carácter interno. Está comprobado que las empresas que implementan este tipo de políticas tienen mayor capacidad de contratar y mantener sus talentos debido a que los trabajadores valoran este tipo de acciones. A este respecto es necesario añadir no obstante una importante advertencia: no sólo deben orientarse las acciones de RSC hacia el exterior, sino también hacia el interior.

Un ejemplo clarificador: no es responsable un despacho que colabora con organizaciones no gubernamentales pero cuyos socios pasan largas jornadas en el despacho sin prácticamente poder ver a sus hijos. Conscientes de ellos, en Ceca Magán Abogados, por ejemplo, han apostado por fomentar medidas de conciliación familiar y profesional reduciendo la hora de salida, flexibilizando los horarios en función de las necesidades de cada persona, o fomentando el teletrabajo porque, como añaden, «todos somos suficientemente responsables para saber cuándo y cómo hay que trabajar».

Por último, la RSC es importante para los clientes y consumidores. Una ventaja especialmente importante dado el momento actual de crisis y de aumento de la competitividad, que ha provocado que los despachos deban cuidar y fidelizar a sus clientes para mantener el negocio.

Y en este ámbito, este tipo de políticas puede ser fundamental: los clientes cada vez valoran más a aquellas empresas que cuidan a sus trabajadores, se preocupan por el medio ambiente y se sienten implicados con la sociedad.

Posibles inconvenientes

No obstante no hay que perder de vista una máxima: la RSC no se implanta para mejorar la imagen de un despacho, sino para su propia satisfacción y concienciación. Así lo entienden desde Elzaburu Abogados, en donde su socio Luis de Larramendi, señala que la RSC «no es un aspecto de imagen de la firma, algo cosmético, sino que forma parte del convencimiento profundo que la firma tiene en relación con la sociedad en la que se incardina, y con todos aquellos que intervienen en su actividad». Por ello, si tu despacho de abogados está pensando en implantar una medida de RSC, debes tener en cuenta que no es ni caridad, ni publicidad ni marketing: se trata de una contribución altruista que debe tener como objetivo mejorar la sociedad o un grupo de interés.

Igualmente debe tenerse en cuenta una serie de posibles inconvenientes, como la falta de conocimiento sobre el tema, el coste económico, la posible resistencia a su implantación en el interior de la empresa o la falta de una monitorización de las acciones llevadas a cabo dentro de esta política.

Acciones múltiples

En los últimos años, los despachos de abogados españoles han ido incorporando este tipo de políticas a sus estrategias internas, llevando a cabo múltiples iniciativas de RSC que se adaptan a la estructura del despacho, a su presupuestos, sus objetivos pero también a los intereses de sus profesionales.

Por su propia materia, el ámbito más típico donde los despachos han desarrollado este tipo de acciones ha sido a través del llamado pro-bono, es decir, el asesoramiento de forma gratuita y altruista por parte de los profesionales que integran la estructura del bufete. Pero lo cierto es que no son las únicas acciones que pueden desarrollarse. Un elemento diferenciador y óptimo es el del conocimiento: los profesionales del Derecho pueden ayudar a la sociedad mejorando el conocimiento de la misma y aumentando por tanto su formación. Es el caso por ejemplo de Écija Abogados, en donde dentro de su política de responsabilidad social han desarrollado una línea de trabajo consistente en el desarrollo de jornadas formativas de concienciación sobre diversos temas que tratan en el despacho, como el uso responsable de Internet o el uso de las redes sociales.

Desde una perspectiva más global lo enfocan en Deloitte Abogados. Este despacho celebra cada año a escala global el Impact Day, el día del voluntariado corporativo del Despacho, en el que todos los profesionales tienen la posibilidad de dedicar su jornada laboral a la realización de actividades solidarias, demostrando así su compromiso con la sociedad.

Pero llevar a cabo este tipo de acciones es posible también para despachos de estructura más pequeña. Es el caso de AOL Consultores Legales, en donde, como señala Mónica Lancha, una de sus socios, «vemos necesario desarrollar medidas que sean socialmente responsables en función de nuestra capacidad económica». Por ello, han optado por patrocinar eventos puntuales, como de poesía o cultura, o el más reciente Patrocina un Deportista, que ayuda a deportistas olímpicos en deportes individuales que están sufriendo especialmente los recortes actuales.

Estos ejemplos demuestran que existe una acción para cada despacho y que todos pueden desarrollar una política de responsabilidad social corporativa que no obstante, debe empezar por el propio interior del bufete. Una política estratégica que puede llegar a crear valor pero que, además, puede convertirse en seña de identidad de una nueva cultura: la de responsabilidad y apertura de los despachos hacia la sociedad.

Enlace al reportaje: ‘Responsabilidad Social Corporativa y despachos de abogados: hacia una nueva cultura’