Este artículo fue publicado en Business Insider

Las empresas de sharing —patinetes, bicicletas, motos y coches eléctricos compartidos— no pagan ninguna tasa por el uso que hacen del espacio público en ninguna ciudad española, salvo en Barcelona en el caso de motos y bicicletas, a pesar del férreo control al que está sometida la ocupación de las calles en el país. Sí lo hacen, por lo general, los kioskos de prensa, las terrazas de bares, los contenedores de escombros y los puestos de flores y de caramelos.

En los últimos años, las ciudades españolas han vivido la llegada de estas compañías de vehículos eléctricos geolocalizados y sin base fija, que en muchos casos han ocupado aceras, así como plazas de aparcamientos públicos sin abonar por ello una contraprestración a las arcas locales.

Los juristas consultados por este medio apuntan que podrían ser las únicas empresas que se libran del pago de una tasa. 

“Si permites un uso del dominio público que da lugar a un rendimiento económico, es lógico que esté sometido a una tasa”, explica el socio responsable del área de Derecho Público del despacho de abogados ECIJA, Miquel Ángel Alonso, al que solo se le ocurre una actividad económica que se realice en la vía pública y no cuente con ninguna regulación del estilo: la mendicidad, indica a modo de broma.

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Miquel Ángel Alonso

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