Estrategia Española de Economía Circular

El Consejo de Ministros ha aprobado el 2 de junio la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), que establece unas orientaciones a modo de decálogo y marca una serie de objetivos para el año 2030, así como el anteproyecto de ley de residuos que prevé hacer obligatoria la recogida separada de nuevos flujos de residuos y que, entre otras medidas, prohíbe los plásticos de un solo uso a partir de julio de 2021.

Estrategia Estrategia Española de Economía Circular

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La Estrategia está dotada de un carácter transversal y multidisciplinar, y sus principios deben aplicarse a todos los sectores económicos. No obstante, se ha decidido realizar una planificación y un seguimiento especial de alguno de ellos debido a su relevancia: sectores de la construcción y la demolición; agroalimentario, pesquero y forestal; industrial; bienes de consumo; textil y confección y el turismo. La transversalidad de la Estrategia se canalizará a través de los tres ejes de la sostenibilidad –económico, social  (incluyendo el enfoque del género) y ambiental– y sus objetivos se materializarán actuando a través de distintas políticas y de diferentes instrumentos: normativos; financieros y fiscales; de I+D+i; y de sensibilización, formación y divulgación.

El modelo de gobernanza de la Estrategia de Economía circular requiere de la participación de las tres administraciones y de los agentes económicos y sociales y se articulará a través de una Comisión Interministerial con los ministerios implicados, un Grupo de trabajo de la Comisión de coordinación de residuos con las comunidades autónomas y entidades locales y del Consejo de Economía Circular con los agentes económicos y sociales.

Por último, el seguimiento y evaluación de la Estrategia se realizará a través de un elenco de indicadores que coincidirán con los propuestos a nivel europeo, a los que se añaden las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas al ámbito de los residuos, por la relevancia de la Estrategia para alcanzar los objetivos de descarbonización.

En última instancia, estos indicadores medirán no solo el resultado de la aplicación de las políticas públicas que se desplieguen en la ejecución de esta estrategia, sino también la adopción de principios de “circularidad” por parte del sector productivo o la selección de productos y servicios considerando criterios de sostenibilidad por parte de los consumidores. En definitiva, servirán para valorar el comportamiento de toda la sociedad en su conjunto en su camino hacia una economía circular, sostenible y eficiente.