La República

Para quienes nuestra primera red social fue Hi5, migramos a un Facebook muy distinto del mercado persa que es hoy, vimos surgir y morir a Google+, no entendimos bien de qué iba Snapchat más allá de los filtros de perro, hemos seguido fieles a LinkedIn y resistimos la tentación del TikTok en lo peor de la cuarentena, que nos vengan ahora a hablar de una nueva red social nos despierta el mismo entusiasmo que el inicio de la campaña electoral.

Pero lo cierto es que el nuevo fenómeno social parece estar a la vuelta de la esquina, y ya sea que usted sea un early adopter o quizá un padre preocupado que quiera saber en qué andan sus hijos en el ciberespacio, debemos estar enterados de qué va Clubhouse, la nueva red social a la que muchos aspiran a ingresar, pero pocos lo logran, y que irrumpe despertando dudas sobre el manejo de datos personales.

Digo aspiran a ingresar porque, con la finalidad de darle un aire de exclusividad, sólo se puede entrar en ella con una invitación de alguien que ya sea parte, al menos en esta primera fase. Cualquiera con un iPhone puede instalarla, pero salvo que tenga esta invitación, quedará en una lista de espera de forma indefinida. Esto ha hecho que muchas personas paguen precios de $30 a $50 dólares para comprar una invitación en el mercado negro, aun y cuando la plataforma no cobra por ingresar. Cada usuario que consigue entrar tiene derecho a invitar a 2 personas, y como todo en esta vida, a algunos se les ha ocurrido explotar el FOMO -fear of missing out- y por qué no, el esnobismo puro y duro de otros, y vender estas invitaciones.

 

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Mauricio París

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